Perdonar: El Llamado del Corazón de Dios
Perdonar: El Llamado del Corazón de Dios
Hechos 7:60

El perdón no siempre se manifiesta en lágrimas o confrontaciones abiertas. A veces se disfraza de un aparente “ya pasó”. Seguimos funcionando, cumpliendo, avanzando, pero en lo profundo, algo queda sin resolverse (estemos conscientes de eso o no).
Comparto esta experiencia orando para que el Señor también ministre tu corazón y te lleve a una honesta autoevaluación.
Cuando decimos “ya pasó”, pero no pasó...
Este año fue especialmente desafiante por la pérdida de mi empleo, una realidad que muchos en mi industria han enfrentado. Sin embargo, la situación no comenzó de la noche a la mañana.
Tiempo antes, la persona que me había llevado a la organización renunció. Luego fue reemplazada por alguien sin ninguna experiencia, pero con cercanía en Recursos Humanos, lo cual hizo que fuera predescible esa decisión.
Sin embargo, mi intención no fue bien recibida. Poco a poco comencé a ser desplazada y sin advertencias, ambas tomaron la decisión de sacarme, supuestamente por razones financieras.
No hubo conversaciones previas de preparación, solo una llamada fría comunicada por Recursos Humanos, sin que mi supervisora directa me diera la cara.
Semanas antes, ya el Señor preparaba mi corazón con la certeza que ese ciclo estaba por terminar. Así que ya había preparado con antelación mi correo de despedida y les había dejado algunos tutoriales sobre cómo hacer algunas de mis responsabilidades.
No obstante, aún cuando ya estaba advertida, no negaré que dolió darme cuenta cómo alguien puede rechazarte en silencio por tanto tiempo, sin explicación alguna.
Aún con lo que pasó, ni una sola lágrima pude derramar por el asunto, a pesar que sería un impacto económico fuerte para mi casa. Mi corazón ya había sido preparado por el Señor.
Sólo le di las gracias a Dios, pero también en un momento dado fui muy sincera con El. Le dije que esta situación era difícil de entender. Había decidido quedarme esta vez, no desesperarme, actuar distinto, ser de ayuda y todo para que esto terminara así. Increíble.
Escaneo al Corazón
Pasaron los meses y seguí trabajando por mi cuenta con clientes. No obstante, si "por casualidad" encontraba algo en mi computadora de lo que había hecho con la compañía anterior, pensamientos como estos venían a mi mente:
"Wow, todos estos trabajos para mejorar tantas áreas y todos a la basura. De nada sirvieron y esa mujer se salió con la suya."
De esos pensamientos que a veces los damos por "inocentes" o hasta "normales" después que alguien nos haya tratado tan mal.
No voy a tapar la verdad con una mano, ni a decirte aquí lo perfecta que fui al no tener ninguno de esos pensamientos. No. Te abro mi corazón porque sé que a muchos nos ha pasado también, pero no lo expresamos.
Fue entonces, cuando menos lo esperaba, que surgió un escaneo al corazón y una "bofetada" divina para traer entendimiento y sanidad.
Como cada semana, subía a la página web el material de la clase para el maestro de escuela bíblica que le tocaba. Esa semana la clase era sobre Esteban. Cuando al final del video, escuché sus palabras mientras lo apedreaban:
"¡Señor, no les tomes en cuenta este pecado!" (Hechos 7:60). Mi corazón fue impactado tan fuerte en ese mismo instante, mis ojos se abrieron muy grandes y vino a mi mente inmediatamente la imagen de quien fue mi supervisora.
Fue ahí cuando me di cuenta que aún quedaba una espinita sin sanar. Una grieta que podía parecerme inofensiva, mas Dios no lo vio de la misma manera.
Escaneó mi corazón y no solo lo sanó mediante arrepentimiento inmediato, sino que también me ayudó a entender lo que mi limitado entendimiento no pudo antes:
Entonces solo me quedó decir "increíble" otra vez, pero esta vez al entender dónde aterrizó todo esto.
La Lección Que No Estaba Entendiendo
Hermanos(as) cuando el Espíritu Santo escanea nuestro corazón, a veces encuentra verdades que preferimos no mirar. Acciones que quizás inconscientemente justificamos como respuesta "normal", pero que realmente revelan que el perdón aún no ha terminado su obra en nosotros.
Si hay algo que puedo animarte es que hables en privado ahora mismo con el Señor y le pidas que te muestre si hay alguna grieta con falta de perdón. Podemos pretender que todo está bien ante los demás, pero a Dios no lo engañamos.
Te invito a que reflexiones en la oración de Jesús antes de ser crucificado (Juan 17). Una oración hermosa con un llamado profundo a la unidad.
Una casa dividida no puede prosperar. Arregla cuentas con tu hermano(a), sea creyente o no. Busca la paz y la reconciliación, aun cuando no hayas sido tú quien falló.
Por otra parte recuerda, no es saludable verlo como algo transaccional. La obediencia nace de un corazón rendido a la voluntad del Padre y a su amor. No es: “yo hice esto y mira lo que pasó Señor”, sino confiar aún cuando el resultado no sea el que esperábamos.