Un Regalo Inesperado a la Manera de Dios
Un Regalo Inesperado a la Manera de Dios

¡A nuestro Dios no se le escapa ningún detalle de nuestra vida!
Te comparto esta experiencia, la cual oro que pueda animar tu fe y te recuerde cuánto te ama el Señor y tiene cuidado de ti.
Hace varios años, mientras vivía en Nueva York por un tiempo, tuve que tomar una decisión muy dolorosa en obediencia al Señor. Una decisión que cambió el rumbo completo de mi vida. Aceptarla fue difícil. Perdí bastante peso y por muchos días me costaba sonreír.
Una mañana salí rumbo a la academia a la que asistía. Era invierno en transición a primavera. Recuerdo que me detuve en el semáforo esperando para cruzar.
Al mirar hacia mi izquierda, vi que la avenida estaba cubierta de tulipanes de colores, especialmente de color amarillo y con muchos pajaritos a su alrededor.
Sin esperarlo, algo dentro de mí cambió. Una sonrisa que hacía días no sentía apareció en mi rostro. Así que decidí caminar por toda la avenida y me preguntaba: ¿cómo de la noche a la mañana apareció tanta belleza aquí?
Mientras observaba los tulipanes y los pajaritos, el Señor ministraba a mi corazón en medio de lágrimas de felicidad: "Estoy contigo. Sé que te duele, pero estoy aquí."
A través de su creación, me recordaba su cuidado y amor. Mi circunstancia no había cambiado, pero mi corazón sí.
Poco tiempo después de haberme casado, mi esposo y yo atravesamos una etapa difícil. Tuvimos que escapar del lugar donde vivíamos debido a un robo cercano en donde él fue testigo y fue amenazado. Así que por seguridad, después del juicio, nos quedamos casi un año en casa de mi mamá.
Al mismo tiempo, yo estaba visitando múltiples doctores y sometiéndome a estudios dolorosos mientras intentaban diagnosticar mi condición. Así que inevitablemente estaba muy triste por toda la inestabilidad que vivíamos en ese entonces.
Recuerdo que una noche mi esposo llegó a la casa. Yo estaba sentada en el piso del cuarto, totalmente triste y con mirada ausente. Entonces, él se acercó y vi que tenía en sus manos una maceta con tulipanes amarillos y me los dio.
Me quedé en silencio y en completo asombro. El siguió a tomarse un baño, mientras yo seguía allí, mirando las flores e intentando procesar todo en mi mente. Luego me levanté apresuradamente, no pude esperar a que él terminara y corrí a preguntarle:
—¿Cómo supiste? ¿Alguna vez te conté lo de los tulipanes en Nueva York? ¿Sabes lo que significan para mí?
A lo que él me contestó:
—No sé de qué hablas. Estaba en Home Depot y sentí una inquietud tan fuerte de comprártelos cuando los vi. Solo me quedaban $10 en mi cuenta. Dudé…pero no pude dejarlos allí y te los compré.
Mis ojos se inundaron de lágrimas. Nunca le había contado a nadie aquella experiencia. Solo Dios lo sabía y ¡fue como si El mismo me hubiera enviado esas flores!
En ese momento comprendí algo que me marcó: Dios me estaba recordando una vez más: "Estoy contigo. Sé que te duele, pero estoy aquí." Sacándome una vez más una sonrisa y haciéndome llorar de felicidad aun cuando mis circunstancias no habían cambiado.
Seguíamos enfrentando incertidumbre, pero el Señor me regaló consuelo y amor, exactamente en el lenguaje que mi corazón entendía. ¡Cuán grande es el amor de nuestro Padre! ¡Cuán atentos son sus detalles!
Hoy Él te recuerda lo mismo. Nada en tu vida pasa desapercibido...
- Ni tu dolor
- Ni tus lágrimas
- Ni tus preguntas silenciosas
¡Aunque tus circunstancias no cambien de inmediato, Él permanece en control. Él vela por ti. Él está contigo en cada detalle de tu vida!
¡Gracias Señor por tu gran amor inagotable!